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La improvisación como espectáculo, una opción sin guion

Karla

Un guion siempre es un herramienta útil para evitar cualquier imprevisto en un evento o espectáculo, pero para sorprender, también tienen cabida otras técnicas artísticas.

Así pues, hoy hablaremos de un tema tan peculiar y sorprendente como la improvisación y, como no podía ser de otra manera, vamos a sumergirnos en este mundo de la mano una de la estrellas en esta disciplina; hoy improvisamos con Karla Ramos.

Karla amb K es un artista en toda regla, que si en algún momento de su vida no improvisó fue precisamente  a la hora de escoger su profesión. Dicharachera y farandulera de nacimiento, practica teatro desde los doce años y cuando algo es vocación ya no tiene solución. De este modo, Karla lleva más de una década dedicándose y entregándose exclusivamente al teatro.

Su gran experiencia le ha aportado también una versatilidad que le permite desenvolverse perfectamente en cualquier disciplina dentro de este mundo: teatro, impro, animadora de eventos, infantiles, speaker, profesora…De hecho, como ya os anunciábamos al principio, hemos tenido que escoger y centrarnos únicamente en una de sus habilidades: la improvisación.

Hemos aprovechado que Karla tiene un descanso después de Ilegal Impro para preguntarle cómo se vive desde dentro la improvisación.

¿En qué consisten este tipo de obras, Karla? ¿Cómo se preparan? ¿Sigue habiendo un guion detrás?

No hay guion, únicamente nos servimos de la técnica de improvisación. No sale de la nada, consta de  diferentes ejercicios para entrenar y saber escuchar a los compañeros y proponer opciones para crear historias improvisadas a partir de los inputs que nos dan.

Los espectáculos se crean con estructuras, temáticas, juegos y siempre con la interacción del público, ellos son los que con sus frases o pruebas pondrán el guión o la base sobre la que crearemos las historias.

Entonces, vosotros tenéis la misma incertidumbre que el público sobre lo que va a ocurrir ¿no?

Exactamente, estas obras sorprenden tanto al público como a nosotros, ya que ni ellos ni nosotros mismos sabemos qué vamos a hacer o qué saldrá esa noche. El público participa activamente ya sea poniendo una frase, adjudicándonos alguna dificultad o protagonizando una escena y esto hace que cada obra sea diferente, única y especial.

Sabemos que estos espectáculos no se centran exclusivamente en el teatro, sino que también has trabajado en eventos. ¿Tiene éxito la improvisación dentro de este ámbito?

Sin duda, la improvisación es una gran opción a la hora de animar un evento corporativo o privado. Muchos eventos tienen fama de ser aburridos y hacer participar al público sorprendiéndolos y haciéndolos reír es siempre sinónimo de éxito.

Entonces, ¿cómo preparas un evento de este tipo? ¿Lo personalizas? ¿Necesitas mucha información para ello?

A veces me dan información y la utilizo para saber cosas y sorprenderlos, pero otras veces no, y me dejo llevar por el momento, el instinto y lo que sucede. Una cosa que funciona mucho es adjudicar parecidos razonables, rols a los asistentes, así como también involucrarlos en alguna tarea que tu personaje haga o crear situaciones disparatadas. 

¿Entonces, improvisas en función de sus reacciones?

Sí, la rapidez que te da la impro es para contraatacar con la reacción del público, y si ellos te siguen el rollo te vas animando y creciendo y se crean situaciones muy cómicas y bonitas entre ambos.

Viendo que la improvisación implica una gran interactuación con el público y sabiendo que  llevas bastantes años trabajando en esta disciplina se nos hace difícil pensar que alguna vez no te hayas encontrado con algo que se salía, si cabe aún más, de lo que un espectáculo improvisado depara.  Si es así ¿podrías contarnos alguna anécdota curiosa?

Tengo varias anécdotas… Una vez haciendo de camarera falsa, casi me pegan los clientes porque estaban hartos de mi, y les dije que no había más pan porque yo tenía partida de dardos con mi novio y quería irme ya.

Otra anécdota muy divertida fue cuando en un crucero los clientes se pensaban que mi personaje y el de mi compañero éramos reales (íbamos al estilo La Cubana), y cada vez que hacíamos apariciones nos daban consejos de vestir, de convivencia matrimonial, algunos querían que quedáramos con ellos para cenar o ir a las excursiones… y luego cuando íbamos de normal, no nos reconocían.

En fin, ¡que  lo bueno es que en esta profesión siempre te pasan cosas, y no te aburres nunca!

Muchas gracias Karla, ¡continuaremos siguiéndote la pista!

Y para dejaros con buen sabor de boca, mirad el trabajo de improvisación con un capítulo de Improstarr, programa de TV3 en el que Karla participó como Gris.

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